La Entrevista, Pitt Von Pigg Ph.D, a el artista Carlos Fajardo,Junio 29 del 2004

Pitt Von Pigg Ph.D y Calos Fajardo

Nota: Esta entrevista se llevó a cabo el 29 de junio de 2004, en el taller del pintor Carlos Fajardo, en Joyas Claras, Yagüeca-USA. El entrevistador fue el prestigioso doctor Mr.Pitt von Pigg PhD., catedrático retirado de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Yagüeca. Durante sus años de cátedra el Dr.Pigg impartió los cursos de Literatura Comparada, Metafísica, Astrofísica, Filosofía, Lenguas Muertas y Estudios Inservibles, además de Crítica Política.

PP= Mr.Pitt von Pigg PhD.

CF= Carlos Fajardo

 
PP- Díganos. ¿Por qué no se somete a lo que usted llama como ‘arte colonial, oficial’? ¿No sería más fácil la vida?

CF- Sí. Pues claro. Pero de ser así sería yo un hombre sumamente desgraciado.

PP- ¿Más de lo que es al momento?

CF- Sí.

PP- ¿Por qué esa continua manía en destacar lo que usted llama ‘las lacras y chancros del oscurantismo colonial’? ¿Por qué no se dedica a pintar cosas bellas, como por ejemplo, flamboyanes, escenas de la Biblia o… pendejadas tradicionales; güiros, maracas, etc., etc.?

CF- Porque una manía contrarresta a la otra y porque no me puedo quedar callado ante la barbarie que crece y se arraiga en nuestro pueblo. Y porque no soy un pintor folclorista.

PP- Es decir que es usted un pintor socialista.

CF- No. Que tome el tema desde el punto de vista social no quiere decir que sea un pintor socialista en el sentido de lo ideológico. Es más bien en sentido existencial.

PP- Pues entonces es usted… ¿existencialista?

CF- Tampoco. Porque no me limito meramente a existir.

PP- No me refiero tanto a usted sino a su obra.

CF- Es lo mismo. Uno pinta lo que uno es pero debe tener bien claro que uno no es la obra de arte deambulando por ahí. La obra de arte es lo que uno hace no lo que uno es como persona.

PP- ¿Entonces, es mejor o más conveniente el pintar tales manías que, por ejemplo, hablarlas en la tarima del partido, en la barra con los panas, en el salón de clases con los estudiantes? Y otra cosa; ¿Es usted también lo que come? ¿Si tiene hambre, se comería un hamburger del McDonald?

CF- No, porque no pertenezco a partido alguno,porque ya hace tres años que no bebo nada de alcohol y porque el salón de clases no es sitio para ello. Los estudiantes deben tomar sus propias alternativas y elegir su propio derrotero. Y pues… sí, si tengo hambre y no hay más nada… sí, me comería un MacDonald. ¿Por qué no?

PP- Ajá. Bueno. Pasemos a otros temas. ¿Por qué usa tanto la figura de la calavera en su obra? Tiene ésto algo que ver con el mexicano Posada, con Paul Delvaux?

CF- No. No tiene que ver con ninguno de los dos. El uso de la calavera o el tema de la muerte surgió allá para el año 1995 cuando el partido PNP lidiado por Pedro Rosselló estaba en la cima. La capacidad de esa gente para politiquear dentro del sistema colonial fue chocante para mí, y en especial después de haber vivido once años en los Estados Unidos.

PP- ¿Lo encontró acertivo en sus elocubraciones políticas y metafísicas?

CF- ¡Todo lo contrario! Me refiero a la capacidad de generar odio a todo lo que sonara a puertorriqueñidad y cómo mentían al pueblo. Hasta alteraron la palabra ‘nacional’ por ‘local’. El problema de los anexionistas, creo, está en su concepto.

PP- ¿En su concepto? Explique pliss.

CF- Bueno. Para pasar a ser otra cosa de lo que por naturaleza uno es, se necesita primero dejar de ser lo que al presente se es para más adelante ser lo que se pretende ser. Si se desea ser yanqui-anglosajón se necesita dejar de ser puertorriqueño primero, y ésto es una imposibilidad, una torcida aberración de la realidad.

PP- Entonces, cabe el dictamen de Hamlet: “To be or not to be”.

CF- Tampoco, porque Hamlet ya era y no había necesidad de cambio sólo en sus decisiones.

PP- Por tanto, hay un cambio.

CF- Sí, pero no podía dejar de ser quien era para ser, por ejemplo, su padre.

PP- ¿Y dónde dejamos el uso de las calaveras como tema?

CF- Para mí la calavera simboliza la muerte y la muerte es la estadidad, porque en ella dejamos de ser una nación con identidad propia para llegar a ser algo a medias, que es como decir “nunca será o nunca llegar a ser”.

PP- Ok, también es usted… ¿ateo?

CF- ¿Ateo? ¿Por qué dice eso?

PP- Pues… porque no cree en el Mesías.

CF- Bueno, Cristo fue otro enviado de Dios…

PP- ¿Cristo? ¿Quién ha mencionado su nombre?

CF- Pues… ¿Usted?

PP- Ok, ok. Pero aquí hay una contradicción. ¿Si usted dice que bajo la estadidad dejariamos de ser una nación, entonces quiere decir que al presente lo somos?

CF- Sí.

PP- Entonces ¿no hay necesidad de cambio de status?

CF- Sí hay necesidad porque este presente lo que ha hecho es un mal prácticamente irreversible a la síquis del ciudadano promedio. Una persona con baja autoestima de lo que es, es muy difícil que tenga los mecanismos para vivir libremente como cualquier otro.

PP- Ya. Sobre este tema se quedarán muchas cosas en el tintero. Entonces, la estadidad es sombolizada por la muerte. ¡Pero aún no vivimos en ella!

CF- No. Pero como dije, al presente estamos al borde del barranco. Caminamos al filo de la espada de Demócles, y mi pintura trata de marcar ese filo. Es una simple y una apocalíptica advertencia de lo que hay y de lo que vendrá.

PP- O sea, que su pintura es de carácter transitorio – (aquí el Dr. von Pigg saca una pipa de crack y la enciende, dándose un pase profundo, cruzando las patas y exhalando el humo a la cara del pintor.)

CF- Interesante observación (soplando el humo). Fíjese que un artista necesita, luego de dominar cierta técnica, buscar un estilo que marque y dé rienda suelta a sus ilusiones e ideas y la calavera para mí es el pretexto del acto de crear, dentro de sus ilimitadas alternativas. Y digo ‘ilimitadas’ porque tal parece, después de 104 años de colonia yanqui, que por buen tiempo este problema del status no se resolverá.

PP- Entonces aquí hay dos puntos: Usa usted el problema del status simbolizado en la muerte como pretexto para pintar y por otro lado aprovecha dicha situación colonial para lograr número, es decir, cantidad. Pero también podemos decir que la muerte sería lo contrario a la estadidad… si pensamos en… Cuba, Sto. Domingo, etc., etc.

CF- Sí. Debe, tiene que haber un pretexto. De otro modo, si me dedico a pintar el tipo de arte ‘oficialista’ colonial estaría jugando el juego del artesano que busca agradar para vender, y eso no es lo mío. Gracias a que me gano la vida como profesor de arte puedo pintar lo que me place y no lo que plazca a la gente. Creo que este es el verdadero camino para hacer arte. El que la obra proyecte la esencia de mi ser íntimo. En cuanto a la independencia como posibilidad de la muerte, pues sí, tiene usted razón. Podría ser la muerte siempre y cuando hagamos de la república una de estilo bananero o dictatorial, ya sea tal dictadura encabezada por una elite o por un déspota. Pero debo aclarar algo; la historia es diferente en cada nación, y finalmente son los pueblos los que eligen lo que quieren.

PP- Ajá… there you go. Entonces la muerte puede venir de cualquier ángulo… ¿menos del presente?

CF- Creo que sí. La muerte de la nación puertorriqueña se está viviendo al presente. La calavera también representa la muerte presente.

PP- … ¿a cuchillo de palo?

CF- Me parece interesante. ‘A cuchillo de palo’.

PP- Entonces, no hay mucha esperanza para el futuro. Como decía Kafka; “Sí hay esperanza, pero no para nosotros.”

CF- Todo en la vida es una improvización no importa cuan preparado esté uno para el futuro. Lo que sí importa es que uno ‘se tire al agua’ independientemente de lo que le espere. Pero si hay fe, si hay valentía y ganas de superación, si hay consistencia es muy probable que uno tenga éxito. De base, un derrotado no puede aspirar a mucho.

PP- ¿Entonces piensa usted que los puertorriqueños son unos derrotados? – (aquí el Dr.Pigg se da un segundo y tercer pase de crack.)

CF- Yo no he dicho eso. Lo que sucede es que los americanos nos han himnotizado y el himnotismo ya se toma como despertar. Lo que hay que hacer es despertar del sueño y ver la realidad no importa cuan cruda esta sea. Somos una nación congelada en el tiempo. Ya es momento de salir de la caverna platónica.

PP- ¿Al presente, síguen ustedes himnotizados por los… americanos? ¿No le gusta la nieve?

CF- No. Ya los americanos hace tiempo se han dado cuenta ‘que un mal no dura cien años y ni cuerpo que lo resista…’

PP- (Interrumpiendo) ¡Perdone, pero ya llevan ustedes 104 años en la misma tramoya, en el mismo… como dice Passalacqua; “buruleo”! …por lo que creo que les ha ido bien.

CF- Sí, es cierto. Pero eso sucede no por los americanos sino porque ‘todavía hay patria’, pero no nos hemos percatado de la muerte rondeándonos. Al menos, eso creo.

PP- ¿Usted sí se percató?

CF- Hace mucho tiempo.

PP- ¿Es decir que funciona usted como especie de chamán, de un bohíque?

CF- ¡Exacto! El artista plástico es artista plástico porque desde chico descubrió en sí que llevaba algo diferente, algo único en su adentro. El arte es tan sólo un medio para comunicar lo que trasciende más allá de lo que palpan los ojos a mera distancia. Kandinsky le llamaba a esta experiencia ‘la resonancia interior de los objetos.’

PP- Es decir; que se cree usted especial. Una jodienda. Algo único. Un elitista más. Y debo decirle que Kandinsky era un mantecato…

CF- Especial en lo único del ser, pero no especial en la capacidad de ser.

PP- Ajá. ¿Y aquellos que no se creen únicos, dónde se quedan?

CF- Nadie se cree ser no-único. Esto es como decirles que sean egoistas y piensen sólo en sí mismo. La diferencia del ser está en la conciencia particular, en descubrir que de lo que trata la mayoría de la información que nos infligen desde pequeños es de simples pamplinas, desde las fábulas religiosas hasta los cuentos coloniales sobre la magnanimidad del imperio yanqui. Aquí todo se ha fabricado para la manipulación de las masas y que estas a su vez mantengan el andamiaje colonial. Yo por mi parte rompí y sigo rompiendo altares.

PP- O sea que es usted un iconoclasta dentro de un mundo a lo ‘1984’, y Big Brother is watchin’ you.

CF- Buena manera de ponerlo. Soy un iconoclasta de las imágenes coloniales.

PP- ¿Entonces cree usted en la ‘revolución de las masas’?

CF- Pues… depende de qué tipo de revolución.

PP- … y de qué tipo de masa, ¿no? ¿Y la revolución gay, por ejemplo?

CF- Bueno, ellos tienen sus razones para protestar. Todavía nuestro país…

PP- (Interrumpiendo) Ajá. No tiene que decir más. ¿Y le gustan las mujeres?

CF- Desde chiquito siempre me han gustado las mujeres… Pero qué tiene que ver esto con…

PP- (Interrumpiendo) Ajá. ¿Está seguro?

CF- ¿Seguro de qué?

PP- (Con una sonrisa sardónica) … de que le gustan las mujeres…

CF- Por supuesto que sí…

PP- Bueno… Sigamos. ¿Pretende usted colocar, en lugar de las imágenes presentes en su obra, otras diferentes que hablen de lo lindo, de lo bueno, de lo sano?

CF- No. De lo que se trata es de simplemente no adorar imágenes.

PP- Pero usted no es un pintor abstracto.

CF- El uso de la figuración es esencial para transmitir el mensaje. La figuración es el lenguaje popular pero la manera, el estilo de expresión, si se quiere llamar así, es particular.

  En esos momentos el doctor von Pigg sacó una minigrabadora del bolsillo derecho de su gabán, y y volviendo a inhalar profundamente y exhalando dijo:

PP- Entonces, dígame. ¿Está usted encontra del gobierno americano y su hegemonía en el mundo y en Puerto Rico-USA? ¿Es decir; que es usted antiamericano, socialista, antimarina, nacionalista, forclorista, machista, machetero ponebomba, pro fidelista y antidemocrático?

CF- (Soplando con la mano el humo de la pipa) No sé de dónde saca eso. Ya yo me expresé al…

PP- (Interrumpiendo) ¡Nadita de so! ¡Toito, toito está aquí en mi grabadora!… ¡Ahora mismo voy para las oficinas del FBI en Hato Rey pa’ que lo ficheen! ¡Esta información engordará su carpeta!

CF- Mire señor von Pigg, yo no sabía nada de esto… Yo estoy libre de pecado. ¿Cómo voy a ser antiamericano si mi hija nació en Nueva York y…

PP- (Interrumpiendo nuevamente e inhalando otra vez) ¡Ajá! ¡Ahora se está cagando en la ropita!, ¿verdad? Así son toitos ustedes. ¡Mucho bla-bla-bla, pero cuando las cosas se ponen calientes empiezan a hacer rosca!, ¿no verdad? Ahora está reculando y tratando de arreglar todo el disparate que dijo, ¿verdad? Pero ya yo tengo la grabación que le juro lo enviará a la cárcel por el resto de sus días. ¡Y no espere que de aquí a veinte, treinta, cuarenta años le dejen libre para que haga como aquel que se la pasó pintando en la cárcel para que luego de salir se hiciese famoso, porque sencillamente, camarada Fajardo, usted nunca saldrá!

CF- ¡Pero mire don Pigg, yo no he terminado de explicarle mi…

PP- ¡No tiene que explicar nada! Ya todo está grabado. Y para terminar: Si tanto le fastidia el sistema colonial que usted menta, o los americanos que tan buenos son, ¿por qué no se va pa’ Cuba? Estoy seguro que allá Fidel estará alegre de recibirle con un machete en la mano pa’ que se muera cortando caña, o le darán un trabajito de alcahuete de los blanquitos europeos en uno de esos burdeles de la Habana, cogiendo o dando por el culo. ¿Qué dice?

CF- ¡Mire señor von Pigg, en mi vida pensé que esto era una treta! Además, yo no soy co…

PP- (Volviendo a inhalar y levantándose repentinamente, gritándole al pintor en la cara) ¡Nooooooooooo, que va! ¡Usted no es comunista como yo tampoco soy San Pedro! ¡Usted lo que es es uno de esos blanquitos comemierda que se creen que se las saben toitas! But you are wrong, baby! Ahora mismito vendrán los agentes pa’ ponerle las esposas y llevárselo derechito al calabozo, que si fuera por mí lo mandaba pa’ la isla del Desecheo o la Mona y lo dejaba allí a morirse de hambre. ¡Suerte tiene que ahora la cárcel federal tiene aire acondicionado y pueden masturbarse a sus anchas! ¡Míre si son buenos los americanos, canto ‘e charlatán! Y déjeme decirle más; por gente como usted es que el sistema está jodido, que detrás de todo ese intelectualismo se esconde un comunista homosexual, drogadicto, vividor de los americanos, cuponero, terrorista, evenenando las mentes tiernas de los jovencitos. ¡Suerte tiene que todavía no lo han botado del Colegio de Yagüeca y que aquí, en este paisito, todavía goza de libertad de expresión! ¡Si tuviese el poder le mandaba a decapitar ahora mismito! ¡Con razón dice nuestro querido presidente: “We have to smoke ’em out!”

PP- ¡Muchachos, llévenselo!

  Y no hizo mas el doctor von Pigg que haber pronunciado estas palabras que inusitadamente desde la parte posterior de la casa y rompiendo la puerta a macetazos entraron unos alguaciles puertorriqueños del FBI, esposaron al pintor a la vez que le leían la ley Miranda, lo agarraron por el cogote y lo sumbaron dentro de una perrera de la policía municipal. El resultado final de este evento no se supo nunca. La única información que tenemos es que después de cuatro días de bofetadas el pintor Carlos Fajardo fue reinstalado en su trabajo como profesor de arte. Algunos estudiantes dicen que ya no es el mismo.

                                    FIN

 

 

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